domingo, 27 de abril de 2014

Ley Monsanto: Chile optó por alimentos sanos y Argentina por la vanguardia

monsanto contra madre tierra
Productores , mujeres campesinas e indígenas, agricultores , organizaciones socio-ambientales, consumidores y familias, todos ellos interesados en optar por alimentos sanos y seguros, formaron el corazón del movimiento de defensa de la semilla. “Hicimos ver que hay países como Nueva Zelanda que registran sus semillas híbridas en Chile, y sin embargo no están adscritos a la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) y tampoco lo están países que valoran altamente su patrimonio genético como Brasil, Perú y China, por lo que es innecesario firmar la actualización del año 1991 (UPOV 91) de ese convenio.” manifestaron ante el retiro del proyecto por el actual gobierno. “Además, ese proyecto de ley desconoció el convenio 169 que exige la consulta a los pueblos indígenas por lo que el Estado chileno fue denunciado ante Naciones Unidas.”El proyecto había ingresado al Congreso, a la Cámara de Diputados, en el primer Gobierno de Michelle Bachelet, el 13 de enero del año 2009.
El texto fue aprobado en general y en particular en la Cámara Baja, cerrando su primer trámite constitucional, en una sesión efectuada el 9 de marzo de 2010, dos días antes del cambio de Gobierno. La Ley intentaba privatizar las semillas, fomentando la agricultura a escala industrial, de carácter monopólico, facilitando la concentración de la propiedad de las semillas en unas pocas empresas.
El Gobierno y los parlamentarios de la Nueva Mayoría acordaron retirar una serie de proyectos de ley enviados por la antigua administración de Sebastián Piñera e incluso algunos más antiguos.Uno de ellos es la que derogaba la ley N° 19.342 sobre “Derechos de Obtentores de Nuevas Variedades Vegetales”, por el proyecto conocido como “Ley Monsanto”.
Debido a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que entró en vigor el 1 de enero de 2004, Chile se vió obligado a incorporarse a la versión del UPOV de 1991. En ese momento, 17 senadores impugnaron la constitucionalidad de la aprobación del UPOV 91 ante el Tribunal Constitucional, instancia que rechazó la impugnación, pero sentenció al Estado de Chile (en marzo pasado) a proteger las semillas y los derechos de las comunidades indígenas y campesinas.
En los últimos años se redescubrió en Chile y en el mundo, el valor de la agricultura familiar campesina, y de la agroecología como alternativas reales para enfrentar problemas como el cambio climático, y la necesidad de contar con más y mejores alimentos para la población. Agua, tierra y semillas son componentes esenciales para lograr la soberanía alimentaria, objetivo perseguido por la campaña YNQT en Chile, entendido como el derecho de todos y todas a decidir libremente sobre los alimentos que cultivemos, compremos y cocinemos, tomando en cuenta nuestra cultura tradicional y sin que esto quede en manos de las transnacionales que monopolizan el comercio de la semilla.
La propuesta de Ley de Semillas
“Queremos una nueva Ley de Semillas que remplace al proyecto que logramos abortar, y que nos permita avanzar hacia la soberanía alimentaria, debe incorporar entre sus contenidos el establecimiento de programas de producción y distribución de semillas campesinas locales, y la no interferencia en los intercambios de semillas entre comunidades y organizaciones, permitiendo la comercialización de semillas locales y reconociendo el rol y autonomía de las comunidades locales en la recuperación de semillas tradicionales para el campo y los huertos urbanos”, sentenciaron los productores.
Esas propuestas irán además en el sentido de apoyar la moratoria a los cultivos transgénicos como forma de protección de la biodiversidad y del etiquetado de los alimentos con transgénicos, que consagra el derecho de los consumidores a optar por alimentos sanos. Nos proponemos también lograr eliminar del registro de SAG los plaguicidas altamente peligrosos (PAP) y dañinos para las abejas, y apoyar en cada región de Chile la creación de ferias locales y poderes de compra de los organismos del Estado, tales como hospitales y escuelas, para permitir el abastecimiento de la población con alimentos agroecológicos producidos en forma sana y sin agrotóxicos.
La presión vino de un gran movimiento del campo y la ciudad, en defensa de las patentes de semillas libres, no transgénicos y en contra de los pesticidas, articulado en la campaña “Yo no quiero del transgénicos en Chile” RAP-Chile. La campaña fue una movilización masiva de intercambio de semillas y el despliegue de recursos visuales en las redes sociales.
La ex senadora Ximena Rincón, encabezó la oposición al proyecto de ley en el Senado y la vigilancia ciudadana a través de la mayoría de los legisladores. Se unieron en la oposición a la ley con la organización internacional Vía Campesina, que celebró esta decisión y la consideró un triunfo de los ciudadanos, pero advirtieron : “Debemos permanecer vigilantes ante el peligro de la UPOV 91, ya que no hay un compromiso desde el gobierno” “no se ha comprometido a desarrollar un nuevo proyecto de ley a través de los diferentes sectores involucrados y afectados.” En este sentido, no hay dudas, las empresas tendrán millonarias campañas de desinformación, incluyendo la cooptación de las organizaciones con las que esperan seguir defendiendo sus mitos, mentiras y amenazas “, dijeron desde la organización .
El Senador Alejandro Navarro, expresó: “No se detiene aquí, ya que el análisis anunciado por el Ejecutivo requiere de una consulta indígena. Piñera fue el maestro de consultas indígenas distorsionadas, campeón de no llamar al diálogo como los que aprobó sus planes con respecto a la consulta de artículos para recreo o tal como se definen en los tratados internacionales.” ‘Esto es lo que se produce con la Ley de Pesca, con la ley forestal y la ley de concesiones eléctricas. Espero que no sea lo mismo, las consultas indígenas fraudulentas, yendo en contra de los derechos de los pueblos indígenas “, dijo Navarro. Los envíos de semillas constituyen el tercer producto agropecuario chileno más importante, después de la fruta y el vino. Durante 2013, las exportaciones superaron los 620 millones de dólares, alrededor de 100 millones de dólares más que en 2014
El UPOV se aprobó en París en 1961 y revisada varias veces hasta su actual redacción de 1991. Según la el sitio web, tiene como misión “proporcionar y fomentar un sistema eficaz para la protección de las variedades vegetales con miras al desarrollo de obtenciones vegetales en beneficio de la sociedad”.Los “obtentores vegetales” no son otra cosa que empresas multinacionales dedicadas a crear semillas transgénicas y protegerlas mediante un “derecho de obtentor”. Entre los motivos para esta protección intelectual están:
a) El fitomejoramiento que demora y es costoso.
b) Las nuevas variedades transgénicas se multiplican más rápido y fácil.
c) Los obtentores necesitan protección para recuperar su inversión.
La Argentina adhirió al UPOV el 25 de diciembre de 1994, dos años antes de la vergonzosa Resolución 167 (soja RR) de Felipe Solá.Actualmente la única normativa tenida en cuenta por la UPOV es la Resolución N° 35/96 de 1996. La oficina local de la UPOV está en el mismísimo Instituto Nacional de Semillas (INASE) en la calle Venezuela 162, perteneciente al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y cuyo Presidente es Carlos Ripoll.
Nuestro país no solo se destaca en exportar toneladas de soja y maíz transgénico, sino además, con el control estéril de normativas con 41 años de vejez operativa, pero muy eficaces a la hora de la tranza, cuando lo permisivo se convierte en una clara entrega de recursos a cambio de coimas y favores.
Según el estudio realizado por el Dr. Eduardo Trigo, investigador, miembro de FORGES y del Grupo CEO, entidades relacionadas con la investigación y el asesoramiento en el sector agropecuario para el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología (ArgenBio), este proceso de adopción del modelo “OGM” RR, neoliberal, Menemista o Kirchnerista “le ha reportado al país, a lo largo del período 1996‐2010, un beneficio bruto acumulado de 72.645,52 millones de dólares” explica el investigador, usando un modelo matemático desarrollado por el INTA (SIGMA), que emplea datos del Estudio del Perfil Tecnológico del Sector Agropecuario Argentino, complementado con información del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, ArgenBio, el INDEC y la FAO.
Los beneficios económicos, recibidos en las arcas de los productores y del gobierno, por cultivo fueron los siguientes:
a) Soja tolerante al glifosato : $65.435,81 millones de dólares, de los cuales 3.518,66 millones se debieron a la reducción de costos (principalmente por reducción de labores y de la aplicación de herbicidas selectivos que requiere la soja convencional) y 61.917,15 millones a la expansión del área cultivada. En cuanto a la distribución de los beneficios totales, 72,4% fue a los productores, 21,2 al estado nacional a través de las retenciones y otros impuestos  y un  6,4% a los proveedores de tecnologías (semillas y herbicidas).
b) Maiz transgénico: tecnologías de resistencia a insectos y tolerancia a herbicida aportaron beneficios por un total de 5.375 millones de dólares, de los cuales 68,2% fueron para los productores, 11,4% para el estado nacional y 20,4% para los proveedores de tecnologías (principalmente semillas).
c) Algodón resistente a insectos y tolerante a herbicida fueron de 1.834 millones de dólares, y fueron mayoritariamente a los productores (96%), con un 4 % para los proveedores de las tecnologías (semillas y herbicidas) Lo que deja claro que aquí se refiere también a los eventos Bt y/o apilados.
Según el investigador “Argentina debe continuar a la vanguardia para no perder oportunidades”. Continuar con el carácter de “adoptante temprano” al que deberían incorporarse cuestiones clave como los procesos regulatorios, la promoción de las inversiones en el sector y la redistribución de los beneficios en áreas de innovación, crecimiento económico y bienestar social”. Adoptante temprano, significa que antes que nadie, nuestro país les abrió las puertas a los transgénicos sin tener en cuenta las consecuencias venideras del uso y abuso de la tierra y de los venenos. Los procesos regulatorios no podrían ser más permisivos y todavía estas empresas exigen más, una entrega total de las llaves del país.
La promoción de las inversiones no puede más que beneficiar a los monopolios, en detrimento de los pequeños productores ya que la redistribución no existió nunca, no existe ni existirá, mientras sigamos la con la entrega de nuestros recursos naturales, agua y tierra fértil.
Un Congreso aceitado por loobies y una Consultora llamada Ministerio de Ciencia y Tecnología, donde las empresas ingresan al país, sin mostrar pasaporte, ni equipaje, que será abierto en algún trabajo de campo con la complicidad del INTA, mientras el INASE revé la Ley de Semillas Monsanto Argentina, para acoplarla también a la Ley de Tierras, a los contratos agrarios y a la desaparición total del chacarero.
Dicho espécimen telúrico, será recordado en una estatua, como un anacronismo entre el alimento y la máquina, la ofrenda al invasor y el vasallaje del estómago. El claro sometimiento de unos pocos genuflexos que discuten, como rifar el futuro del país, en una mesa de bar, a la vuelta de la bolsa de Comercio.
Por Dra Graciela Vizcay Gomez
Fuente: Asociación Argentina de Periodistas Ambientales (AAPA)-Medio&medio
fuente: elciudadano.cl

lunes, 31 de marzo de 2014

COPROFAM elige nueva junta directiva

FOTO: Margarita Salinas

La Confederación de Organizaciones de Productores Familiares del Mercosur ampliado (COPROFAM) eligió a su nueva junta directiva para la gestión de cuatro años, durante la IX Asamblea General de la entidad, con la participación de delegados (as) y sus entidades afiliadas de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Perú, Uruguay y Paraguay. La COPROFAM en el próximo período será comandada por Fernando Lopes, el Comité Nacional para el Desarrollo Rural, Uruguay, secretario general electo. CONTAG permanece en la junta directiva de la entidad, cuyos representantes Willian Clementino en el Departamento de Educación y Sociedad en Mazé Coordinación de la Juventud. 's primer punto de la agenda de la reunión fue el saldo de todas las discusiones y reflexiones sobre Planificación Regional de Diálogo y Movilización de Año Internacional de la Agricultura Familiar, Campesinos e Indígenas (AIAF/CI-2014) llevó a cabo en los dos días previos a esta agenda. Este fue un momento de reafirmación de la importancia de COPROFAM y las iniciativas de las organizaciones latinas sobre las propuestas de la sociedad civil a los gobiernos sobre la aplicación de la metodología por la Reunión Especializada sobre Agricultura Familiar (Reaf) y otras áreas de la integración.Este análisis también ha puesto de relieve la importancia de la agricultura familiar como un modelo alternativo de producción de un desarrollo rural sostenible y la solidaridad en la globalización el mundo de hoy. Posteriormente, el entonces secretario general del COPROFAM Alessandra Lunas, también secretario de la Mujer Trabajadora Rural CONTAG, presentado la rendición de cuentas y el balance de su gestión de la entidad en los últimos cuatro años. El gobernante señaló que, en el último período, el COPROFAM podría promover y gestionar alianzas estratégicas con la participación de dirigentes de la entidad y sus asociados destinadas a la realización de intercambio de experiencias de políticas públicas, la investigación y el desarrollo tecnológico entre los países miembros y ha promovido la valoración de la familia, de campesinos y de la cultura indígena y modo de vida, el mantenimiento de las tradiciones y los valores del campo. "Este COPROFAM también logró una mayor representación política e institucional en los niveles nacional, regional y mundial mediante el establecimiento de una agenda estratégica para la integración en defensa de la agricultura familiar para garantizar la soberanía alimentaria y el mundo de la nutrición ", dijo Alessandra. 's informe presentado por el fallo trae otras acciones trabajado en la gestión de riesgos, como la formación de liderazgo, el fortalecimiento de la incidencia en las áreas de formulación de políticas públicas para el sector la inclusión y la expansión de la participación de la juventud y la diversidad étnica, el fortalecimiento de las políticas para las mujeres rurales, entre otros. Posteriormente, los delegados construyeron planificación COPROFAM para ser trabajado en el corto plazo. La reunión concluyó con la elección de la nueva junta directiva de la entidad. 

COPROFAM NUEVA JUNTA DIRECTIVA:
 - Secretaría General - Fernando Lopes (Comité Nacional para el Desarrollo Rural / CNFR, Uruguay)
 - Departamento de Hacienda - Yanela Belsterli (Asociación de Mujeres Rurales / AMRU, Uruguay) 
- Departamento de Organización - Justin Loaysa (Comisión Interinstitucional de Organizaciones Económicas Campesinas / CIOEC, Bolivia)
 - Ministerio de Educación - William Clementino (Confederación Nacional de Trabajadores Agrícolas / CONTAG, Brasil)
 - Coordinación de la Juventud - Mazé Society (Confederación Nacional Trabajadores en la Agricultura / CONTAG, Brasil)
 - Coordinación de las Mujeres - Marisa Boschetti (Federación Agraria Argentina / FAA, Argentina) 
- Coordinación Indígena - Manuel Llao (Movimiento Campesino de Unidad de Chile / MUCECH, Chile)
 IMPUESTO DEL CONSEJO: 
- Miguel Silva Huertas (Confederación Campesina del Perú / CCP, Perú)
 - Balbino Benítez (Unión Nacional de Asociaciones Campesinas / UAN, Paraguay)
 - Florinda Silva (Organización Nacional de Agricultores / ONAC, Paraguay)

fuente http://www.contag.org.br/

sábado, 8 de marzo de 2014

Realizarán Seminario Pueblo Mapuche y Propiedad Intelectual este 13 de Marzo en Temuco

“Pueblo Mapuche y Propiedad Intelectual: Culturas, Semillas y Biopiratería”, es el nombre del seminario que se realizará en Temuco este 13 de marzo y que es organizado por el Centro de Derecho Informático de la Universidad de Chile (con el apoyo de la Vicerrectoría de Extensión de la Universidad de Chile), la Alianza Autónoma de Pueblos Indígenas y el Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de la Frontera.
SEMINARIO-INTELECTUAL
A continuación detalles sobre sus contenidos y programa
De acuerdo a la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas (2007), los pueblos indígenas tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales, sus expresiones culturales tradicionales y las manifestaciones de sus ciencias, tecnologías y culturas, comprendidos los recursos humanos y genéticos, las semillas, las medicinas, el conocimiento de las propiedades de la fauna y la flora, las tradiciones orales, las literaturas, los diseños, los deportes y juegos tradicionales, y las artes visuales e interpretativas. Así también, los pueblos indígenas tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su propiedad intelectual sobre dicho patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales y sus expresiones culturales tradicionales.
Sin embargo, la protección de los conocimientos tradicionales y la propiedad intelectual de los pueblos indígenas no han sido un tema en las agendas de política indígena ni las de propiedad intelectual, pese a su importancia fundamental para el futuro los pueblos indígenas y sus culturas. Salvo el tema de las semillas indígenas frente a  iniciativas como el proyecto de reforma de la ley de obtenetores de variedades vegetales (conocido como la Ley Monsanto),  no ha existido una discusión amplia sobre la relación entre los derechos de propiedad intelectual y los pueblos indígenas.
El Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de la Frontera, el Centro de Derecho Informático de la Universidad de Chile (con el apoyo de la Vicerrectoría de Extensión de la Universidad de Chile) y la Alainza Autónoma de Pueblos Indígenas buscan contribuir al debate sobre estos asuntos entre la sociedad chilena y los pueblos indígenas a través de un seminario del día 13 de Marzo de 2014. De esa manera se continúa el esfuerzo que se ha venido realizando desde 2013 con el Proyecto de Investigación “Culturas Indígenas y Propiedad Intelectual en Chile” de la Vicerrectoría de Extensión y Fondo de Investigación U-Cátedra Indígena, de la Universidad de Chile, con el cual se busca fomentar la investigación relacionada con los conocimientos indígenas, su protección jurídica y amenazas mediante la biopiratería.
SEMINARIO: “Pueblo Mapuche y Propiedad Intelectual: Culturas, Semillas y Biopiratería”
Expositores, detalles en Blog del evento / 
Dr. Jorge Rojas
Doctor en Derecho U.California-Favis (JSD), Director del Programa Chile/U.California-Davis Partnership y Director para Latino América de la U. California-Davis, Investigador en temas de propiedad intelectual.
Dra. Elisa Lonkón Antileo
Dra. en Lingüística de la Universidad de Leyden, Magíster en lingüística de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa UAM-I (México), académica experta en Interculturalidad del Departamento de Educación de la U. de Santiago y Coordinadora del Proyecto Serie de Lenguas Indígenas y de la Red EIB.
Jacqueline Caniguan Caniguan
Poeta, Profesora de Castella de la Universidad de la Frontera, Magíster en Lingt Bielefeld (Alemania), grado en Filosfd de la Frontera, Maguistestos asuntos en  variedades vegetales (conocido como la ley Monüística de la UNAM (México). Docente de Lengua Castellana para estudiantes de Pedagogía Intercultural en contexto Mapuche en la Universidad de la Frontera.
Dr. Salvador Millaleo Hernández
Abogado de la Universidad de Chile, Estudios de Postgrado en Filosofía, Doctor en Sociología de la Universität Bielefeld (Alemania),  académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Experto en temas de Derecho y Tecnología y derechos humanos de los pueblos indígenas.
Manuel Llao Calcumil
Agricultor, Presidente de la Asociación de Comunidades Agrícolas e Indígenas LEFTRARU (CHILE), Vicepesidente de MUCECH.
Ariel León Bacián
Egresado de Derecho de la Universidad de Chile, Asesor Legislativo, Presidente de la Asociación Jacha Marka Aru y Coordinador Nacional de Pueblos Originarios Unidos y la Alianza Autónoma de Pueblos Indígenas. Coordinó con la Red Indígena Legislativa el reclamo ante Tribunal Constitucional del tratado UPOV 91 y recientemente realizó una presentación al Relator de Derecho Indígenas de la ONU contra la ley Monsanto.
Cecilia Caniuman Ancalef
Ingeniera en alimentos de la Universidad Austral, integrante de la Agrupación de jóvenes mujeres Mapuche por las semillas libres Fenxen pu choyvn y de la Red Semillas Libres del Wallmapu.
Organizan:
Instituto de Estudios Indígenas, UFRO.
Centro de Estudios en Derecho Informático, U. de Chile/Vicerrectoría de Extensión U. de Chile.
Alianza Autónoma de Pueblos Indígenas.


INFORMACIÓN RELACIONADA

Seminario: Pueblo Mapuche y Propiedad Intelectual, Culturas, Semillas y Biopiratería

Campus Valentin Letelier, UFRO. Auditorio Hernán López Villanueva, Montevideo 0870, Temuco   Conferencistas: – Dr. Salvador Millaleo (UChile) & Ariel León (Alianza Autónoma Pueblos Indígenas): Proyecto U. de Chile Protección Jurídicas de las Culturas Indígenas y Derechos de Propiedad Intelectual.   – Dra. Elisa Lonkón (USACH-RED EIB): Protección de Conocimientos Tradicionales.   – Manuel Llao … Leer más
fuente:http://mapuexpress.org/

lunes, 3 de marzo de 2014

AGRUPACIONES INDÍGENAS PRESENTAN DENUNCIA CONTRA CONGRESO NACIONAL, EL PRESIDENTE PIÑERA Y EL MINISTRO DE AGRICULTURA POR LEY MONSANTO

Alegando que “cualquier votación en favor o en contra de la Ley Monsanto es ilegal sin consulta indígena previa“, diversas agrupaciones indígenas aymara, quechua, likan antai, mapuche denunciaron al Estado de Chile ante el Relator Especial sobre Pueblos Indígenas de Naciones Unidas, Sr. James Anaya. 
monsanto-300x225Ariel León Bacián de Pueblos Originarios Unidos y Alianza Autónoma de Pueblos Indígenas, Esteban Araya Torocco de la Asociación de Agricultores Likan antai “Lay lay” de Calama, Richard Fernández Chávez, de la Coordinadora Aymara por la Defensa de los Recursos Naturales, Catalina Cortés de la Ecozona de Matilla del Área de Desarrollo Indígena Jiwasa Oraje, Lorena Naguelquín de Unidos para la Vida de Punta Arenas, César Huanca del Consejo Territorial de Chapiquiña (Arica), Héctor Contreras y Margarita Quispe, aymaras, agricultores de Camiña miembros de la comunidad indígena de Santo Tomás de Camiña, y Alicia Salvatierra, quechua del territorio de San Pedro Estación, presentaron hoy una denuncia contra el Congreso Nacional, el Presidente de la República y el Ministro de Agricultura, la que esperan “que se resuelva con urgencia, debido a que la Ley se votaría mañana 04 de marzo de 2014“.
Para los indígenas “la ley Monsanto amenaza la biodiversidad, la salud humana y el medioambiente, así como la soberanía alimentaria de los indígenas. A los indígenas nos roban plantas, las modifican genéticamente sin nuestro consentimiento, y negando nuestro trabajo de milenios seleccionando semillas y cepas fuertes. Roban nuestro trabajo, no nos pagan ni compensan nada, como si las semilleras comenzaran desde cero, usan pesticidas para el cultivo de sus semillas modificadas por transgenia, envenenan con ello el agua, la tierra y nuestros cuerpos, nos contaminan nuestros cultivos con sus trazas transgénicas… ¿Y a pesar de todos estos efectos no nos consultan las leyes como ordenan los tratados internacionales? Nos parece un mal chiste del estado, del Congreso y del gobierno“.
Los indígenas señalaron que “la consulta es un mecanismo que aplica el derecho a la igualdad ante la ley, y que obliga al Estado a dialogar con los indígenas y a llegar a acuerdos si las leyes debatidas afectan a los pueblos indígenas. El Congreso se ha excusado de hacer consultas por que no tienen reglamento, pero el Tribunal Constitucional ha señalado que este deber es autoejecutable, que no requiere ley ni reglamento para ser obligatorio. Y el congreso está al debe, pues no ha consultado nunca una ley, sólo por desidia, por proteger a las transnacionales“.
Para los indígenas “cualquier votación sin una consulta es ilegal, inconstitucional, y por ende, vicia la ley. Nos cansamos que el Estado legisle sin nuestra visión, sin integrar nuestros derechos a la letra de las leyes. Ya nos quitaron la tierra, el agua, ahora van por nuestro alimento. Nos roban y cuando protestamos nos aplican la ley antiterrorista“.
Las agrupaciones creen que “en caso de aprobarse la ley nos perjudican, pero si la rechazan mañana, también nos dañarán, pues se armará una Comisión Mixta de 5 senadores y 5 diputados que decidirán sin consulta indígena, de manera rápida, igual como ocurrió con la ley de pesca. Recordamos que la Ley Monsanto se tramitó en la Cámara de diputados en las comisiones de Agricultura y Medio Ambiente, y en el senado sólo en la primera, arriesgando que en la Comisión mixta se desactive cualquier avance en favor de los pueblos indígenas. Parece que los senadores junto a las transnacionales armaron esta estrategia para mutilar la discusión y eludir a propósito la consulta indígena“.
Las organizaciones llamaron al senado a “acatar la lógica y el criterio, y sacar el proyecto de la tabla, aún no vota ningún parlamentario, sólo han expresado su opinión, opinión incompleta pues no han escuchado ni dialogado ni acordado nada con los pueblos. Esto puede retroceder, el Convenio 169 y el Tribunal Constitucional los obliga a realizar la consulta. No puede ser que el Congreso viole las mismas leyes que aprueba“.
FUENTE Ariel León Bacián
Presidente de la Corporación Cultural Aymara 
Jacha Marka Aru 
Miembro de la Mesa Ejecutiva de Pueblos Originarios Unidos
POU- http://mapuexpress.org/

jueves, 23 de enero de 2014

Agricultor chileno ganó demanda a Monsanto

“El agricultor no sabía exactamente qué sembraba, no tenía idea de qué era una semilla transgénica; en el contrato figura un nombre de fantasía: maíz Mon49. En el cultivo tenía que usar obligadamente y  en forma intensiva,  más de diez plaguicidas dañinos para la salud y el ambiente. El contrato que firmó lo obligaba a recurrir sólo a la Cámara de Comercio, no podía querellarse en tribunales. El nos explicó que muchos productores también han tenido problemas con Monsanto, pero no acuden a la Cámara porque es muy caro”.
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José Pizarro Montoya, 38 años, agricultor sin tierra, y ex productor de transgénicos en la temporada 2009-2010 en Melipilla (RM), es el primer chileno y quizás el único latinoamericano que le ha ganado una demanda a Monsanto/ANASAC por incumplimiento del contrato. El intentó revelar su caso en el seminario sobre transgénicos organizado en Casa Piedra el 22 de enero por el ministro de Agricultura Luis Mayol. Allí panelistas internacionales y nacionales predicaban las bondades de los cultivos genéticamente modificados. Pizarro sólo quería intervenir para decir que no le recomendaba a ningún campesino trabajar para Monsanto cultivando transgénicos de exportación, porque podía terminar arruinado igual que él, además de dañar la tierra.
En Chile hay aproximadamente 30.000 hectáreas de semilleros de maíz, soya y raps transgénicos de exportación, comercializados por las transnacionales Monsanto, Pioneer y socios chilenos agrupados en ANPROS, la Asociación Nacional de Productores de Semillas. La campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile impulsa una moratoria a la posible expansión de estos cultivos al mercado interno y una estricta fiscalización a los semilleros.
En septiembre de 2013, María Elena Rozas coordinadora de la Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile y Lucía Sepúlveda conocieron la experiencia de Pizarro y pudieron observar de primera fuente los resultados de las malas prácticas ambientales y comerciales de Monsanto/ANASAC en Chile. “El agricultor no sabía exactamente qué sembraba, no tenía idea de qué era una semilla transgénica; en el contrato figura un nombre de fantasía: maíz Mon49. En el cultivo tenía que usar obligadamente y  en forma intensiva,  más de diez plaguicidas dañinos para la salud y el ambiente. El contrato que firmó lo obligaba a recurrir sólo a la Cámara de Comercio, no podía querellarse en tribunales. El nos explicó que muchos productores también han tenido problemas con Monsanto, pero no acuden a la Cámara porque es muy caro”, señala María Elena Rozas.
La sentencia contra Monsanto
La sentencia favorable a Pizarro en el juicio de rol 1385-11 caratulado como Agrícola Pizarro Ltda. con Agrícola Nacional S.A.C, fue dictada por el juez árbitro de la Cámara de Comercio, Francisco Gazmuri Schleyer. La Corte de Apelaciones de Santiago la confirmó en septiembre de 2013, rechazando el recurso de casación y  queja presentado por la empresa. Pero durante los cuatro meses posteriores la demandada se negó a cumplir el fallo. Por esa razón el agricultor no dio a conocer previamente su caso. Sólo a fines de diciembre de 2013, Pizarro recibió los 37 millones de pesos que la Cámara le ordenó pagar a la empresa, sin embargo esa suma no alcanza a cubrir los daños ocasionados. Los documentos de SAG de Declaración de Semilleros OVM incorporados en la demanda, identifican la solicitud de certificación como de ANASAC Chile (Monsanto) y son cuestionados por Pizarro que acusa complicidad con la empresa.
En el proceso fue decisivo el peritaje del INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria),  elaborado por el ingeniero agrónomo Gabriel Saavedra del Real sobre lo ocurrido. También fue determinante la comparecencia de  Levi Manzur, académico de la Universidad Católica de Valparaíso y destacado genetista de Los Andes, cuyas conclusiones fueron en el mismo sentido de la denuncia del demandante.
Pérdidas millonarias
Pizarro perdió su casa, su máquina fumigadora, un tractor, y su camioneta. Lo abandonó su pareja y no tenía cómo recomenzar. Quedó debiendo 90 millones de pesos al Banco Santander luego de cultivar en Melipilla maíz transgénico de Monsanto para ANASAC. María Elena Rozas comenta: “Lo ocurrido a este productor puede servir de ejemplo para centenares de pequeños productores agrícolas encandilados por promesas de grandes ganancias y trato justo, por parte de las empresas exportadoras de semillas transgénicas. Pero eso ocurre sólo al principio. La gran mayoría de los estafados no denuncia y se hace dependiente de lo que le ofrezca la empresa, que es cada vez menos. Y no hay muchas alternativas en el campo, no hay políticas públicas ni incentivos que favorezcan efectivamente la producción agroecológica; eso es lo que debemos cambiar”.
Pizarro proviene de una familia de agricultores de Los Andes (Región de Valparaíso), y trabajaba con su hermano como hortalicero. Para sembrar transgénicos arrendó en Melipilla 33,07 hectáreas, que son una parte del fundo Rumay del empresario Manuel Ariztía (de la industria de Pollos Ariztía), para producir maíz transgénico para ANASAC (Monsanto). El “gran negocio” de los transgénicos ha sido para Pizarro prácticamente el fin de su vida como agricultor.
Nos explica: “Yo ahora soy un estudioso de los transgénicos, aprendo a través de Internet, y además he averiguado sobre Monsanto y su prontuario criminal.” Cuando tomó conciencia de lo que le había ocurrido, se dirigió a la Agrupación Ecologista de Aconcagua, organización que forma parte de nuestra campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, estableciendo así contacto con RAP-AL Chile  para dar a conocer su caso y denunciar a Monsanto.
Hoy José Pizarro está en la lista negra de la transnacional, y a su vez, para el agricultor, Monsanto pasó a la categoría de empresa corrupta, abusadora y depredadora. “Yo he visto que con el maíz transgénico había ratones muertos a la vera del camino, después que se comían los choclos”, denuncia.
Indicaciones erradas para la siembra
En dos temporadas anteriores Pizarro había obtenido grandes ganancias con el maíz transgénico y la empresa lo consideraba un excelente productor. Nunca antes él se preguntó qué riesgos ambientales o comerciales podía correr tratando con Monsanto. “El año 2009 ellos quisieron hacer un experimento conmigo. Eran 12 agricultores los que estaban sembrando en Chile ese tipo de maíz y sólo a dos nos hicieron sembrar hileras de hembras (de semilla transgénica) y machos (de semilla híbrida) en proporción 4:1; los otros productores sembraron en proporción 4:2. El SAG estaba a cargo de fiscalizar y en mi opinión es cómplice de la empresa, porque en sus informes anotó que yo había sembrado 4:2, lo que estaba a la vista que no era así. Según sus informes,  pareciera que yo hubiera sembrado con las mismas instrucciones que les dieron a los demás productores. Pero no, yo sembré a ciegas, hacía lo que ordenaba la empresa, ni me fijaba en lo que escribía el certificador del SAG porque el contrato me obligaba a seguir estrictamente sus instrucciones.”
Quemar el maíz del vecino
Entre las instrucciones del SAG está asegurarse que no haya maíz criollo cerca, porque podría cruzarse con el cultivo transgénico y afectar su multiplicación. SAG vigila que no se perjudique la siembra de transgénicos, pero al productor convencional  no lo protege nadie. Siguiendo las recomendaciones de Monsanto, Pizarro pidió a un vecino que había plantado maíz, que lo sacara. Pero se trataba de una persona mayor, que no aceptó porque quería tener sus propios choclos para humitas en el verano. El productor informó a la empresa y el agrónomo Francisco Araya Vargas, le ordenó “Tírale Roundup” (el herbicida que mata cualquier planta que no sea transgénica). Pizarro prefirió cortar de noche las panojas del maíz del vecino para que no pudieran dar polen y multiplicarse. Lo cuenta con vergüenza.
Costos del juicio
ANASAC Chile /Monsanto a través de su gerente Rodrigo Malagüeño aseguró en el juicio que ningún multiplicador de maíz transgénico los había demandado anteriormente. En general sólo las grandes empresas pueden ir a arbitraje a través de la Cámara de Comercio. Pizarro, que no estaba dispuesto a arruinarse en silencio, se arriesgó. “De partida tuve que pagar $700.000 para que me atendieran y luego $4.400.000 para financiar al juez. Puse una demanda por $218.000.000 y el juez finalmente falló en mi favor pero sólo saqué $37.000.000 que es muchísimo menos de todo lo que he perdido.”
Explica Pizarro: “Yo no recibí instrucciones adecuadas para la siembra y por eso la producción fue mala y la liquidación también. El precio se calcula sobre la base de la producción del mismo maíz por otros multiplicadores de la región del Maule, pero ellos recibieron instrucciones diferentes a las que me dieron a mí, y por eso produjeron mucho más que yo. El produjo 106.780 kg de maíz pero la producción real, seleccionada en la procesadora de Lo Espejo de acuerdo a los estándares requeridos por Monsanto, fue sólo de 38.509 kg”.
La sentencia estableció que la empresa “incumplió una obligación de hacer, consistente en prestar los servicios de supervisión técnica de la siembra en forma diligente y dando estricto cumplimiento a las instrucciones del fabricante de la semilla Monsanto, cayendo en incumplimiento contractual negligente”.
La captación de productores rurales
A Pizarro lo buscó Monsanto. Llegaron hasta el predio donde él cultivaba hortalizas en Melipilla y le dijeron que por satélite lo habían ubicado porque el lugar se prestaba para cultivo de maíz transgénico pues no había otro maíz convencional cerca. El primer año (2008) le regalaron la semilla transgénica y el Roundup. Pizarro sólo tuvo que comprar abonos e insecticidas. Incluso le pagaron el arriendo del predio. El sólo debía cuidar el cultivo. Le ofrecieron pagarle tres millones de pesos por hectárea. En 2009 también le dieron la semilla “pero el veneno lo compré yo. Estuve dos días sembrando y a pesar que yo tenía máquinas la empresa me obligó a sembrar con las de ellos, que son más nuevas, eso fue un gasto enorme”, explica el productor rural. Ese mismo año Mosanto compró la división de maíz y soya de ANASAC. Los productores recibieron una nota diciendo que en adelante, debían seguir las instrucciones de ANASAC Chile, es decir de Monsanto, el nuevo dueño. Pero para los efectos comerciales y legales, curiosamente Pizarro debió entenderse con ANASAC SA, cuyo gerente es Rodrigo Malagüeño, una estrategia para no figurar abiertamente en la querella.
Incumplimiento de contrato
El arbitraje de la Cámara de Comercio estableció que ANASAC/Monsanto incumplió su obligación “consistente en prestar los servicios de supervisión técnica de la siembra en forma diligente y dando estricto cumplimiento a las instrucciones del fabricante de la semilla Monsanto”, incurriendo en incumplimiento contractual negligente. La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó este fallo y no existen más instancias para este tipo de arbitraje. La sentencia de la Corte, firmada por Pilar Aguayo, Carlos Carrillo y la abogado integrante Claudia Schmat, también condenó a ANASAC a pagar los costos de la apelación.
José Pizarro concluye señalando: “Sólo quiero que otros campesinos no tengan que pasar por lo que yo viví. Yo nunca más voy a sembrar transgénicos”.
Por Lucía Sepúlveda Ruiz – Fuente: www.periodismosanador.blogspot.com

lunes, 20 de enero de 2014

DECLARACIÓN PÚBLICA: COMPLOT PARA APROBAR LEY MONSANTO VÍA FAST TRACK




Como organizaciones de pueblos indígenas y ciudadanas, queremos denunciar un maquinación para aprobar mediante un "fast track" la Ley Monsanto, que se tramita actualmente en el Senado de Chile.

Luego de que el martes 07 de enero de 2014 el gobierno le quitara la urgencia legislativa al proyecto de Ley Monsanto, en medio de acusaciones sobre conflictos de interés del Ministro de Agricultura, Luis Mayol, esta semana el proyecto extrañamente se ha reactivado, a pesar de que el mismo Ministro señaló que se volvería a tramitar desde marzo. 

Hemos analizado el tema y nos hemos dado cuenta que hoy, los senadores de la Concertaciòn y de la Alianza, esperan en conjunto el rechazo de la Ley Monsanto, para impulsar la constitución de una tramitación "fast track" de la Ley Monsanto, vía una Comisión Mixta. En vez de paralizarse la tramitación de la Ley, se quiere votar durante enero, para que, ante el rechazo, se arme una Comisión Mixta, compuesta por pocos senadores y diputados, quienes podrán abordar el texto definitivo rapidamente, sin ninguna limitación, para que sea luego votado definitivamente por la Cámara de Diputados y por el Senado sin mayor debate, en bloques de normas y no artículo por artículo. 

Una Comisión mixta es una instancia mutiladora de la discusión y deliberación parlamentaria, es un fast track, que evidentemente acelerará la tramitación de la ley, e impedirá la consulta indígena que aún no ha hecho el Congreso de la Ley Monsanto, e impedirá la discusión en general y particular, las dos votaciones del senado se reducirán a una, sin evaluaciones, sin escuchar a la ciudadanía nuevamente, ni discutir en comisiones y ni en el pleno del senado artículo por artículo, sino en bloque. Una verdadera "Ley de Amarre". 

Las motivaciones para este acuerdo son no manchar el gobierno de Bachelet con la tramitación de la Ley Monsanto en su mandato, y la aprobación fast track vía comisión mixta. Ganan todos, la derecha, la Nueva Mayoría, gana Monsanto: PERDEMOS LOS INDÍGENAS, LOS AGRICULTORES Y LOS CIUDADANOS.

Inclusive, esta ley sólo requiere mayoría simple para aprobarse. Sólo 5 artículos requieren 19 votos (Ley Orgánica, 4/7 de los senadores en ejercicio). Votarla hoy es peligroso por el bajo quorum en caso de aprobación, y por el fast track de la Comisión mixta en caso de rechazo. 

Por tanto pedimos: 

  1. Que la ley Monsanto debe rechazarse, pero con mecanismos que garanticen que ese rechazo sea efectivo, no queremos un rechazo hoy, que active fast tracks, mecanismos espurios y mutiladores mañana. Menos a fin de año, o cuando los ciudanos salen de vacaciones.
  2. Que se paralice la discusión de la la Ley Monsanto, QUE SE LA SAQUE DE LA TABLA DE HOY, que no se vote hoy, para no impulsar el fast track mutilador de la Comisión Mixta. 
  3. Que el Senado apruebe una nueva discusión de la Ley Monsanto para las Comisiones parlamentarias, no en el pleno de la sala, para desarrollar una verdadera discusión de fondo, de cara a la ciudadanía, una discusión de verdad, con consulta indígena. 
  4. Que previo a la votación se ejecute la consulta indígena que ordena el Convenio 169 de la OIT, que el Congreso se excusa aplicar por ausencia de reglamento, cuando puede hacer consultas ad hoc (sin reglamentos), como ha recomendado James Anaya, relator ONU de Pueblos Indígenas. 
  5. Que no caeremos en la trampa de que el rechazo en enero de la ley es bueno. Sabemos lo mal que funcionan las comsiones mixtas, más aún a fin de año. Experiencias con comisiones mixtas ya tuvimos con la Ley de Pesca, que tiene serias denuncias de coimas a parlamentarios, aprobada sin consulta indígena, en favor de las 7 familias dueñas del mar, mecanismo mutilador que extrañamente celebraron algunas ONGs ambientalistas en esa oportunidad.
  6. Junto con ello, el Tratado TIRFA de la FAO, que beneficia a los agricultores, sigue sin tramitarse en el Congreso. No se ha suscrito el Protocolo de Nagoya. Tanta legislación buena entrampada ¿y quieren votar a fin de año y a fin de un gobierno esta ley tan dañina? Pedimos que se tramite esta legislación primero, y no la Ley Monsanto, que tantas críticas serias ha recibido. 

Ya basta de falsos anuncios, de mentiras, los indígenas y los ciudadanos libres de este país ya no arrastramos la bolsa del pan. No nos mientan más. Estaremos pendientes, cada vez más.



ARIEL LEÓN BACIAN
PUEBLOS ORIGINARIOS UNIDOS

JOSÉ ESCALONA
PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN INDÍGENA WE MONGEN ANTU
REPRESENTANTE DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DE MULCHEN

VERÓNICA PARADA
UNIDOS PARA LA VIDA - PUNTA ARENAS

CESAR HUANCA
PRESIDENTE DEL CONSEJO TERRITORIAL DE CHAPIQUIÑA, ARICA

ESTEBAN ARAYA TOROCO
PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE AGRICULTIRES LAY LAY DE CALAMA, AGRICULTOR LIKANANTAI


Ariel León Bacián
Presidente de la Corporación Cultural Aymara 
Jacha Marka Aru 
Miembro de la Mesa Ejecutiva de Pueblos Originarios Unidos
POU
09-98839821
Twitter:  arielleonbacian
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miércoles, 15 de enero de 2014

“La obesidad y el hambre son dos caras de un sistema alimentario que no funciona”

mcdonEntrevista a Esther Vivas en la revista Mundo rural
Con motivo de su visita a Tenerife para  la celebración del Día Internacional de las Mujeres Rurales (15 de octubre), tenemos la oportunidad de charlar con Esther Vivas, activista social e  investigadora de políticas agrarias y alimentarias.
¿Cuál es el estado del   actual modelo de producción, de distribución y consumo de alimentos?
Hoy, mientras millones de personas en el mundo no tienen qué comer, otros comen demasiado y mal. La obesidad y el hambre son dos caras de una misma moneda. La de un sistema alimentario que no funciona y que condena a millones de personas a la malnutrición. Vivimos, en definitiva, en un mundo de obesos y famélicos.Las cifras lo dejan claro: 870 millones de personas en el planeta pasan hambre, mientras 500 millones tienen problemas de obesidad, según indica el informe El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2013, publicado recientemente por la FAO ( la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), y que este año analiza la lacra de la malnutrición. Una problemática que no sólo afecta a los países del Sur, sino que aquí cada vez nos resulta más cercana.
El hambre severa y la obesidad son sólo la punta del iceberg. Como añade la FAO, dos mil millones de personas en el mundo padecen deficiencias de micronutrientes (hierro, vitamina A, yodo…), el 26% de los niños tienen, en consecuencia, retraso en el crecimiento y 1.400 millones viven con sobrepeso. El problema de la alimentación no consiste sólo en si podemos comer o no, sino en qué ingerimos, de qué calidad, procedencia, cómo ha sido elaborado. No se trata sólo de comer sino de comer bien.
¿Y quién sale ganando con este modelo?
La industria agroalimentaria y la gran distribución, los supermercados, son los principales beneficiarios. Alimentos kilométricos (que vienen de la otra punta del mundo), cultivados con altas dosis de pesticidas y fitosanitarios, en condiciones laborales precarias, prescindiendo del campesinado, con poco valor nutritivo… son algunos de los elementos que lo caracterizan. En definitiva, un sistema que antepone los intereses particulares del agribusiness a las necesidades alimentarias de las personas.
Como afirma Raj Patel en su obra ‘Obesos y famélicos’ (Los libros del lince, 2008): “El hambre y el sobrepeso globales son síntomas de un mismo problema. (…) Los obesos y los famélicos están vinculados entre si por las cadenas de producción que llevan los alimentos del campo hasta nuestra mesa”. Y añado: para comer bien, para que todos podamos comer bien, hay que romper con el monopolio de estas multinacionales en la producción, la distribución y el consumo de alimentos. Para que  por encima del afán de lucro, prevalezca el derecho a la alimentación de las personas
¿Y quién sale perdiendo?
Estamos corriendo el riesgo del desmantelamiento de un sector, el agrario, estratégico para nuestra economía. Algo que no es nuevo, pero que con las actuales medidas no hace sino agudizarse. Hoy, menos del 5% de la población activa en el Estado español trabaja en la agricultura, y una parte muy significativa son personas mayores. Algo que, según los estándares actuales, es símbolo de progreso y modernidad. Tal vez, tendríamos que empezar a preguntarnos con qué parámetros se definen ambos conceptos.
La agricultura campesina es una práctica en extinción. Anualmente, miles de fincas cierran sus puertas. Sobrevivir en el campo y trabajar la tierra no es tarea fácil. Y es que quiénes más salen perdiendo en el actual modelo de producción, distribución y consumo de alimentos son, precisamente, aquellos que producen la comida. La renta agraria se situaba en 2007, según la COAG, en un 65% de la renta general. Su empobrecimiento es claro. Avanzamos hacia una agricultura sin campesinos.Y, si estos desaparecen, ¿en manos de quién queda nuestra alimentación?
¿Qué relación tiene esto con la actual situación de crisis?
La crisis económica no ha hecho sino empeorar esta situación. Cada vez más personas son empujadas a comprar productos baratos y menos nutritivos, según se desprende del informe ‘Generación XXL’ (2012), de la compañía de investigación IPSOS. Como estos indican, en Gran Bretaña, por poner un caso, la crisis ha hecho que las ventas de carne de cordero, verduras y fruta fresca hayan disminuido considerablemente, mientras que el consumo de productos envasados, como galletas y pizzas, haya aumentado en los últimos cinco años. Una tendencia generalizable a otros países de la Unión Europea.
Millones de personas sufren hoy las consecuencias de este modelo de alimentación “fast food”, que acaba con nuestra salud. Las enfermedades vinculadas a lo que comemos no han hecho sino aumentar en los últimos tiempos: diabetes, alergias, colesterol, hiperactividad infantil, etc. Y esto tiene consecuencias económicas directas. Según la FAO, la estimación global del coste económico del sobrepeso y la obesidad fue, en 2010, aproximadamente de 1,4 billones de dólares
¿Existe alguna alternativa? ¿cuáles son los elementos y las condiciones necesarias  para ellas?
Como indica la organización internacional GRAIN, la producción de comida se ha multiplicado por tres desde los años 60, mientras que la población mundial tan sólo se ha duplicado desde entonces, pero los mecanismos de producción, distribución y consumo, al servicio de los intereses privados, impiden a los más pobres la obtención necesaria de alimentos.
El acceso, por parte del pequeño campesinado, a la tierra, al agua, a las semillas… no es un derecho garantizado. Los consumidores no sabemos de dónde viene aquello que comemos, no podemos escoger consumir productos libres de transgénicos. La cadena agroalimentaria se ha ido alargando progresivamente alejando, cada vez más, producción y consumo, favoreciendo la apropiación de las distintas etapas de la cadena por empresas agroindustriales, con la consiguiente pérdida de autonomía de campesinos y consumidores.
Frente a este modelo dominante del agribusiness, donde la búsqueda del beneficio económico se antepone a las necesidades alimentarias de las personas y al respeto al medio ambiente, surge el paradigma alternativo de la soberanía alimentaria. Una propuesta que reivindica el derecho de cada pueblo a definir sus políticas agrícolas y alimentarias, a controlar su mercado doméstico, impedir la entrada de productos excedentarios a través de mecanismos de dumping, a promover una agricultura local, diversa, campesina y sostenible, que respete el territorio, entendiendo el comercio internacional como un complemento a la producción local. La soberanía alimentaria implica devolver el control de los bienes naturales, como la tierra, el agua y las semillas, a las comunidades y luchar contra la privatización de la vida.
¿No son estas propuestas utópicas? ¿Qué estrategias se requieren?
Uno de los argumentos que utilizan los detractores de la soberanía alimentaria es que la agricultura ecológica es incapaz de alimentar al mundo. Pero contrariamente a este discurso, varios estudios demuestran que tal afirmación es falsa. Así lo constatan los resultados de una exhaustiva consulta internacional impulsada por el Banco Mundial en partenariado con la FAO, el PNUD, la UNESCO, representantes de gobiernos, instituciones privadas, científicas, sociales, etc., diseñado como un modelo de consultoría híbrida, que involucró a más de 400 científicos y expertos en alimentación y desarrollo rural durante cuatro años.
Es interesante observar como, a pesar de que el informe tenía detrás a estas instituciones, concluía que la producción agroecológica proveía de ingresos alimentarios y monetarios a los más pobres, a la vez que generaba excedentes para el mercado, siendo mejor garante de la seguridad alimentaria que la producción transgénica. El informe del IAASTD, publicado a principios del 2009, apostaba por la producción local, campesina y familiar y por la redistribución de las tierras a manos de las comunidades rurales. El informe fue rechazado por el agribusiness y archivado por el Banco Mundial, aunque 61 gobiernos lo aprobaron discretamente, a excepción de Estados Unidos, Canadá y Australia, entre otros.
Alcanzar este objetivo requiere una estrategia de ruptura con las políticas agrícolas neoliberales impuestas por la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que han erosionado la soberanía alimentaria de los pueblos a partir de sus dictados de libre comercio, planes de ajuste estructural, endeudamiento externo, etc. Frente a estas políticas, hay que generar mecanismos de intervención y de regulación que permitan estabilizar los precios, controlar las importaciones, establecer cuotas, prohibir el dumping y en momentos de sobre-producción crear reservas específicas para cuando estos alimentos escaseen. A nivel nacional, los países tienen que ser soberanos a la hora de decidir su grado de autosuficiencia productiva y priorizar la producción de comida para el consumo doméstico, sin intervencionismos externos.
Pero, reivindicar la soberanía alimentaria no implica un retorno romántico al pasado, sino que se trata de recuperar el conocimiento y las prácticas tradicionales y combinarlas con las nuevas tecnologías y los nuevos saberes. No debe consistir tampoco en un planteamiento localista, ni en una “mistificación de lo pequeño” sino en repensar el sistema alimentario mundial para favorecer formas democráticas de producción y distribución de alimentos.
¿A qué responde el auge  de los grupos de consumo? ¿cómo ha sido la evolución más reciente de estos grupos en España?
Los grupos y las cooperativas de consumo plantean un modelo de agricultura cuyos objetivos se centran en acortar la distancia entre producción y consumo, en unas relaciones de confianza y solidaridad entre ambos extremos de la cadena, entre el campo y la ciudad; en apoyar una agricultura campesina y de proximidad que cuida de nuestra tierra y que defiende un mundo rural vivo con el propósito de poder vivir dignamente del campo; y en  promover una agricultura ecológica y de temporada, que respete y tenga en cuenta los ciclos de la tierra. Asimismo, en las ciudades, estas experiencias permiten fortalecer el tejido local, generar conocimiento mutuo y promover iniciativas basadas en al autogestión y la autoorganización.
De hecho, la mayor parte de los grupos de consumo se encuentran en los núcleos urbanos, donde la distancia y la dificultad para contactar directamente con los productores es más grande, y, de este modo, personas de un barrio o una localidad se juntan para llevar a cabo “otro consumo”. Existen, asimismo, varios modelos: aquellos en que el productor sirve semanalmente una cesta, cerrada, con frutas y verduras o aquellos en que el consumidor puede elegir qué alimentos de temporada quiere consumir de una lista de productos que ofrece el campesino o campesinos con quien trabaja. También, a nivel legal, encontramos mayoritariamente grupos dados de alta como asociación y unos pocos, de experiencias más consolidadas y con larga trayectoria, con formato de sociedad cooperativa.
Los primeros grupos surgieron, en el Estado español, a finales de los años 80 y principios de los 90, mayoritariamente, en Andalucía y Catalunya, aunque también encontramos algunos en Euskal Herria y el País Valencià, entre otros. Una segunda oleada se produjo en los años 2000, cuando éstas experimentaron un crecimiento muy importante allá donde ya existían y aparecieron por primera vez donde no tenían presencia. A día de hoy, estas iniciativas se han consolidado y multiplicado de manera muy significativa, en un proceso difícil de cuantificar debido a su propio carácter.
El auge de estas experiencias responde, desde mi punto de vista, a dos cuestiones centrales. Por un lado, a una creciente preocupación social acerca de qué comemos, frente a la proliferación de escándalos alimentarios, desde hace algunos años, como las vacas locas, los pollos con dioxinas, la gripe porcina, la e-coli, etc. Comer, y comer bien, importa de nuevo. Y, por otro lado, a la necesidad de muchos activistas sociales de buscar alternativas en lo cotidiano, más allá de movilizarse contra la globalización neoliberal y sus artífices. De aquí, que justo después de la emergencia del movimiento antiglobalización y antiguerra, a principios de los años 2000, una parte significativa de las personas que participaron activamente en estos espacios impulsaran o entraran a formar parte de grupos de consumo agroecológico, redes de intercambio, medios de comunicación alternativos, etc.
¿Qué papel tienen las mujeres en este proceso?
Avanzar en la construcción de alternativas al actual modelo agrícola y alimentario implica incorporar una perspectiva de género. Se trata de reconocer el papel que las mujeres tienen en el cultivo y la comercialización de aquello que comemos. Entre un 60 y un 80% de la  producción de alimentos en los países del Sur, según datos de la FAO, recae en las mujeres. Éstas son las principales productoras de cultivos básicos como el arroz, el trigo y el maíz, que alimentan a las poblaciones más empobrecidas del Sur global. Pero a pesar de su papel clave en la agricultura y en la alimentación, ellas son, junto a los niños y niñas, las más afectadas por el hambre.
Las mujeres, en muchos países de África, Asia y América Latina enfrentan enormes dificultades para acceder a la tierra, conseguir créditos, etc. Pero estos problemas no sólo se dan en el Sur, en Europa muchas campesinas padecen una total inseguridad jurídica, ya que la mayoría de ellas trabajan en explotaciones familiares donde los derechos administrativos son propiedad exclusiva del titular de la explotación y las mujeres, a pesar de trabajar en ella, no tienen derecho a ayudas, a la plantación, a una cuota láctica, etc.
La soberanía alimentaria tiene que romper no sólo con un modelo agrícola capitalista sino también con un sistema patriarcal, profundamente arraigado en nuestra sociedad, que oprime y supedita a las mujeres. Una soberanía alimentaria que no incluya una perspectiva feminista estará condenada al fracaso.
*Entrevista publicada en la revista Mundo rural, nº13 del AgroCabildo, Cabildo de Tenerife.
fuente http://esthervivas.com/